domingo, 25 de octubre de 2009

En el ruedo

Son las dos de la mañana, y mi telefono suena, un toque pequeño, corto y absurdo, y como siempre que suena, miro la pantalla deseando que sea su nombre el que parpadea. Tomo el telefono, y cuando miro, ya no esta. Desbloqueo el maldito aparato, y ahi esta, su maldito nombre, como riendose de mi, como dejandome claro que no me vale con sufrir lo que sufro ahora, si no que aun tengo que hacerlo mas.
Que aun me queda mucho por aguantar. Que debo guardar algo de la energia ( que ya no me queda) para que asi, cuando el quiera, pueda darme el golpe de gracia.
Un golpe seco, fuerte, y directo, que por fin termine de destrozar lo que quede de mi.

Como los toros en el ruedo. Mientras observan con mirada suplicante al torero, que con la espada en alto, se recrea en el momento, mientras la plaza al completo, observan espectantes a que el decida CUANDO, y COMO sera el momento mas adecuado para dar muerte al noble animal:

El toro, aun lucha, ya no lucha por matar al hombre que tiene frente a el, no, ahora libra la ultima batalla de su vida, la de sobrevivir apenas un segundo mas.

El torero a salvo, henchido por el clamor de aquellos que lo observan, lo mira discreto, nota la respiracion del animal, jadeante, efimera. Que poco le queda.. se trata de apurar hasta el ultimo segundo. Para que su labor parezca mas hazañosa de lo que en realidad es. Adelanta un paso hacia el animal...

Lo ve venir, y baja la testuz, no sabe por que, pero aun no quiere morir, algo dentro de el le dice que siga luchando, pero esta tan cansado.. Nota el calor de la sangre callendo por su espalda, y como de esa forma se escapa su vida, poco a poco, gota a gota, y finalmente, al final, se da cuenta de que ya no puede hacer nada mas. Que mejor morir como unn valiente, y acude al encuentro de su verdugo...

No hay comentarios: