Ultimamente bajo mucho a madrid..
Me gusta pasearme ( a veces sola, y otras acompañada)por las calles llenas de gente, gente anonima que no me conoce,
que no sabe quien soy,
con la que te cruzas un segundo,
y al siguiente los has olvidado por completo.
Solo que esta vez, si que hay algo que puedo recordar:
Me gusta mucho pasear por la puerta del sol, no se por que exactamente, pero me gusta.
Un dia, estaba caminando sin rumbo, cuando me cruce con una pareja de ancianos.
Los dos iban vestidos como si fueran a cenar a un sitio elegante, el con un traje de chaqueta, que aunque se ve viejo, el lleva impecable. Ella, esta vestida con un vestido, tambien antiguo, que siempre lleva perfecto, con una chaqueta, y ataviada con sus joyas. Lleva el pelo, perfectamente peinado.
El tenia un violin, y estaba tocando una pieza clasica. No reconoci la pieza, no debiera ser demasiado famosa. Pero las notas del violin eran magicas. A su lado, ella, le observaba tranquilamente y pasaba las paginas de la partitura que ambos tenian enfrente.
A sus pies, la funda del violin, esta abierta, y hay unas pocas monedas, que la gente hecha cuando pasa.
Cada vez que una moneda cae en la funda, ella sonrie, y lo agradece, y mira a su marido como dandole las gracias.
Y asi, ( tengo por constancia) estan horas. Hasta que cae la noche, y hace mucho frio, y ya casi no queda gente en la calle, y entonces ella, recoge las monedas de la funda y ( aunque muchas veces son pocas) las guarda como si fuera oro, sonrie a su marido, y ayuda a este a guardar el preciado violin.
Luego los dos se van de la mano, con un destino que ignoro.
Pero hoy, hoy ha sido distinto:
Ya habia caido la noche, y ya no habia gente en la calle. El llevaba su mismo traje, ella su mismo vestido. Pero el seguia tocando, ella no estaba a su lado, estaba justo enfrente de el. recogiendo las monedas que habia en la funda. Y el seguia tocando. Pero lo hacia de forma distinta, tocaba mirando a su mujer, como si ella fuera lo mas hermoso de su vida, como si fuera lo unico que habia en esa plaza, como si el mundo se hubiera detenido, y solo estubieran ellos dos. La miraba con amor, dedicandole con los ojos, las notas, que salian del violin.
Ella levanta la vista, y lo mira, sonrie, guarda las monedas, y le ofrece la funda, el termina la pieza, sonrie tambien, guarda el violin, y le ofrece su mano. Ella se la toma, y se van los dos. Asi, cogiditos de la mano, se pierden por una de las callejuelas de madrid.
Y entonces me he dado cuenta, de que para ser feliz, hace falta muy poco, que quiza ellos, son las personas mas felices del mundo, solo por que se tienen el uno al otro, ahi estan, ancianos, al final de su vida, y en vez de estar descansando en el sofa de su casa, estan los dos, en las frias calles de madrid, una tarde tras otra. El con su violin, y ella pasandole las ojas de la partitura. Ganando unas pocas monedas.
Pero se quieren, y eso se ve. Y parece que con eso les basta. Que son felices, y que se tienen el uno al otro y que no necesitan nada mas.
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