miércoles, 14 de abril de 2010

Lo que aprendí antes de desaparecer

Y de pronto… lo que más he deseado, se hace realidad… Las manecillas del absurdo reloj se detienen… lo han hecho sin aviso, de repente, han dejado de moverse, pero no como si hubiera algo que las presionara para que no pudieran avanzar…Se han detenido, como si la pila que las hacia girar se hubiera gastado. Han firmado su ultimo tic-tac, con un suspiro apagado y triste, como de agonía, de cansancio, como quien suspira cuando ha terminado una carrera, o un examen especialmente agotador.
Las manecillas de mi reloj se han parado. Gracias a dios, lo han hecho de una vez. Puedo dejar de contar el tiempo, los segundos, los minutos, los días… ahora los meses… mañana los años.



Y siento, haberos hecho malgastar vuestro tiempo, siento haberos hecho pensar que podríamos con ello. Siento haberos dejado creer, que todo volvería a ser como antes. Por que nunca fue así.
Mantenerse a flote es muy difícil, sobretodo cuando ya estas cansado.
Y, avergonzada admito, que ME HE RENDIDO, que esta vez no quiero seguir nadando… que el agua esta demasiado fría, que no quiero esforzarme más, por que me cuesta demasiado, es un esfuerzo mayor del que estoy dispuesta a hacer, No, mis fuerzas se quedaron, en intentar convertirme en una persona que no era yo, para poder dar la talla, a ciegas, sin saber quien tenía que ser, y olvidando, quien he sido siempre.
He perdido mucho tiempo, por que no dejaba de pasar mientras yo me montaba en la montaña rusa…Subidas y Bajadas…Continuas subidas y bajadas… Sin darme cuenta de que no tenia frenos. Y al final… Sin ellos, me estrelle…

Pero estoy donde debo estar, estoy pagando mis errores, mis sueños, mis deseos…Estoy pagando mi confianza, en mi y en los demás. Estoy pagando aquellas decisiones que tomé y que debería haber dejado de lado… Pero estoy aquí, por que quise. Dejo atrás muchas cosas… Y otras me perseguirán para siempre, como todo lo que he aprendido…

He aprendido que Curiosamente en la vida real, el tiempo disfruta haciéndonos la vida imposible. Puede hasta con el más fuerte. Va mas despacio y sobrevuela nuestras cabezas, hasta que se congela y nos deja atrapados en un instante, incapaz de movernos en una dirección, o en otra.
El tiempo vuela… El tiempo no espera a nadie… El tiempo cura todas las heridas…
Todos queremos más tiempo…Tiempo para levantarnos, tiempo para crecer, tiempo para dejar que pase….TIEMPO.

He aprendido que a veces, en la vida nos encontramos con situaciones, que parecen llevar marcadas una línea roja, indicando por donde debes andar… y por donde no debes hacerlo.
Si decides cruzar esa línea, lo haces por tu cuenta y riesgo…
¿Entonces por que, cuanto mas ancha es la línea, mas nos apetece cruzarla?
Tenemos más margen, más terreno, antes de llegar a lo prohibido… ¿no?
¿Por qué abusar? ¿Acaso no nos basta? ¿Por que queremos más?

Por que no podemos evitarlo, vemos una línea y queremos cruzarla. Quizá por la emoción que nos produce pasar de lo familiar a lo desconocido. Una especia de reto personal. El problemas, es que cuando cruzas… es casi imposible volver atrás.

Claro que si consigues quedarte al otro lado… te sentirás mucho más seguro….
Pero nunca sabrás… que es lo que había al otro lado…

He aprendido que los recuerdos, son nuestra forma de mantener vivo el pasado. Algunos son tan dolorosos, que no queremos revivirlos, pero un recuerdo también puede ser un regalo. Algo que podemos abrir una y otra vez para llenarnos de felicidad…
Y a veces, un momento se transforma en recuerdo, en el mismo instante en que sucede.
Por que es tan cierto, tan puro, tan significativo… que quieres captarlo para siempre.

He aprendido que hay mucho que decir sobre el vaso medio lleno, sobre saber decir “CUANTO” .Creo que es una línea borrosa, un barómetro de necesidad y deseo. Depende por completo del individuo, y depende de lo que te estén sirviendo. A veces solo queremos probarlo, otras veces, no hay suficiente, el vaso no tiene fondo. Y lo único que queremos es más…

He aprendido que el dolor adopta formas diversas… un punzada, una leve molestia, dolor sin mas, el dolor con el que convivimos a diario… pero hay uno que no podemos ignorar, tan enorme que borra todo lo demás haciendo que el mundo se desvanezca, hasta que solo podemos pensar en, cuanto daño hemos hecho cuanto nos han hecho… Como enfrentarnos a el depende de nosotros.
Anestesiarlo, soportarlo, aguantarlo, olvidarlo, hundirse… para algunos la mejor forma de enfrentarse a el, es seguir viviendo.
No hay soluciones, ni respuestas sencillas, solo hay que respirar hondo y esperar a que se acabe.
La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse, pero a veces llega cuando menos lo esperas, te da un golpe bajo y no te deja levantarte.
Hay que aprender a aceptar el dolor, por que lo cierto es que nunca te abandona, y la vida siempre lo acepta.

He aprendido que la verdad es dolorosa. En el fondo, la mayoría de las veces no queremos conocerla, sobre todo si sabemos que nos afectará. A veces decimos la verdad por que es lo único que podemos ofrecer. A veces decimos la verdad, por que necesitamos decirla en voz alta para poder oírla. Otras veces la contamos por que no podemos aguantarnos… Y otras, la contamos… por que a alguien le debemos al menos eso.

He aprendido que por mucho que intentemos ignorarlas o negarlas, las mentiras caen por su propio peso. Nos guste o no, pero lo realmente cierto de la verdad, es que duele, así que por eso mentimos.


He aprendido que a veces nos sorprende que en muchas ocasiones, nos permitamos renunciar a la entrega.
Entregarse, es complicado.
Y otras veces nos sorprende, Lo fácil, que nos resulta abrirnos a quien menos lo esperas.

He aprendido que tenemos cicatrices de heridas en los lugares más insospechados. Como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas.
Algunas heridas se cierran, dejándonos solo una cicatriz, pero otras no.
Algunas cicatrices las llevamos a todas partes… y aunque la herida cierre, el dolor persiste. ¿Cuales son peores? ¿Las nuevas heridas terriblemente dolorosas? ¿O las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron?
Quizá las viejas heridas nos enseñan algo
Nos recuerdan donde hemos estado y lo que hemos superado
Nos enseñan que debemos evitar en el futuro
O eso creemos.
Aunque en realidad no es así.
Hay cosas que debemos aprender una i otra vez.

He aprendido que a veces hasta las mejores personas toman decisiones precipitadas. Malas decisiones. Decisiones de las que somos conscientes, de que nos arrepentiremos la mañana siguiente.
Bueno tal vez no del todo. Por que por lo menos, nos hemos lanzado. Pero, aun así, algo en nuestro interior decide hacer una locura, que sabemos que se dará la vuelta y nos morderá el culo. Pero la hacemos de todos modos.
Lo que quiero decir es que recogemos lo que hemos sembrado, nos devuelven nuestros actos.
Es el karma, y lo mires por donde lo mires… es un asco…
¿y .la venganza? Es una furcia

He aprendido que a menudo, lo que mas queremos, es lo que no podemos tener.
El deseo nos rompe el corazón, nos extenúa, el deseo puede destruir nuestra vida.
Pero aunque desear algo puede ser muy duro. Los que más sufren, son quienes no saben lo que quieren.

He aprendido de un viejo proverbio que dice que no puedes escoger a tu familia aceptas lo que te a deparado el destino. Y te guste o no, la quieras o no, la entiendas o no, la aceptas. Pero que una escuela de pensamiento afirma que la familia donde naces solo es un punto de partida, que te alimentan, visten y cuidan de ti, hasta que estas listo para adentrarte en el mundo y encontrar tu propia sitio.

He aprendido que a vejeces cuando pensamos que no existen milagros, de pronto, traspasamos el abismo con la mano Y a veces, contra todo pronostico, contra toda lógica. Tocamos a quien queremos.

He aprendido que un sueño, es alcanzar la felicidad y que cuando alcanzamos nuestros objetivos, encontrar nuestra media naranja, aprobar el curso, vivir al máximo, cuando lo logramos, como somos humanos, nos ponemos a soñar con otra cosa. Por que si este es el sueño. Nos gustaría despertarnos.
Pero llega el momento en que aceptamos que el sueño se ha convertido en una pesadilla.
Nos decimos que la realidad es mejor. Nos convencemos de que es mejor que el sueño. Pero los mas fuertes, los mas decididos, nos aferramos a ese sueño, o nos encontramos con un nuevo sueño, que no esperábamos.
Nos despertamos, y nos sentimos, contra todo pronostico, llenos de esperanza.
Y con un poco de suerte, nos damos cuenta de que pase lo que pase. sea como sea nuestra vida, el verdadero sueño, es ser capaz de soñar.

He aprendido que nadie piensa que su vida acabara siendo de lo mas normal. Todos pensamos que será fantástica. Desde que nos marcamos una meta, tenemos grandes esperanzas: esperamos avances, ayudar a la gente, que nos ayuden a nosotros. Marcar la diferencia, tenemos grandes esperanzas sobre quienes seremos, y luego llegamos hasta aquí…
Pero a veces, lo que esperas, es peor si lo comparas con lo inesperado
La razón por la que nos aferramos a nuestras esperanzas, es que lo que esperamos, es lo que nos mantiene vivos. En pie, esperando. Y esperar es… solo el comienzo.
Lo inesperado, es lo que cambia nuestras vidas.

He aprendido que en fin pensándolo bien a valido la pena
Dios santo como ha cambiado irremediablemente mi vida.
Siempre es el ultimo día de verano, y me e quedado de noche en el frío , sin una puerta por la que volver a entrar.
Para muchos la vida pasa de largo, mientras la malgastan creando grandes planes para ella.
A lo largo de la mía, he dejado muchos pedazos de mi corazón, aquí y allí, y ahora apenas me queda el suficiente como para seguir viviendo
Pero fuerzo una sonrisa, sabiendo que mi ambición, sobrepasaba mucho mi talento

He aprendido que jamás de deben dejar las cosas para el ultimo momento, que siempre tienes que decir las cosas, por que puede que al día siguiente ya no tengas la oportunidad, que si tienes que decir “te quiero” lo digas, aunque no te atrevas, aunque tengas miedo, aunque tiembles… Por que puede que jamás vuelvas a tener una noche de estrellas para decirlo.

He aprendido, que a veces, cuando estas mal… pides ayuda… y otras veces no… te callas y aguantas, aguantas tu dolor, reprimiéndolo, mordiéndote la lengua y reteniendo las lágrimas… pero que otras veces, la ayuda llega sin ser pedida… de quien menos te lo esperas… Que puedes encontrar consuelo en alguien que parecía desconocido, que un helado de vainilla puede darte mas calor que una hoguera ardiendo. Y que a veces, esas personas pueden hacer que el propio sol muera de envidia por que tienen fuerza y luz para eclipsarle…

He aprendido lo que es amar, lo que es querer y necesitar a alguien con toda la fuerza que puedas tener en el cuerpo. Lo que es plantearte que serías capaz de hacer por una persona, y darte cuenta de que es una pregunta estúpida que no necesita respuesta, por que la respuesta seria “ todo” serias capaz de darlo todo.

Y he aprendido que no siempre hay finales felices, que no siempre los cuentos y las historias acaban bien. Que a veces, los cuentos de hadas, tienen un final dramático. Que pueden destrozarte por dentro y por fuera hasta dejar de ti solamente una sombra de aquello que fuiste una vez. No conozco a nadie a quien no le persiga algo, y que aunque intentemos rebanar el dolor, o meterlo en un armario, solemos fracasar… El único modo de sacudirse las telarañas, es pasar página, O dejar que una vieja historia descanse. Darle descanso por fin…
Pero que hay historias que tienen que terminar por nosotros, por que no somos capaces de hacerlo, Yo no podía dejarlo, por aquellos momentos, los únicos momentos en que me sentía segura.

No hay que ser fuertes a toda costa, esta bien bajar la guardia, a veces es lo mejor que puedes hacer… siempre que los elijas con inteligencia… Otras veces, simplemente ya no puedes más…

Tengo mucho que decir…Demasiado… Pero…Ya no importa…Por que he desaparecido…

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