Haciendo tiempo antes de ir a casa, a entregar el nefasto boletin de notas del instituto, he ido con mi vecino, a tomar una caña, a uno de los bares que hay cerca de mi casa...
Durante estos momentos, de completa y aislada tranquilidad...Podemos pasarnos horas y horas hablando, sobre demasiadas cosas... Los planes de futuro, los recuerdos de un pasado, lo inseguro de un presente...Podemos pasarnos horas y horas hablando, y sin embargo, nunca parecen suficientes para terminar de hacerlo.
Sin embargo, hoy me ha sorprendido, algo que me ha dicho:
-" Me he dado cuenta, de que aunque tengo las armas para destruir a una persona, y en realidad, no lo hago, por que no quiero hacerlo"
Sabia aportacion, ya que me siento plenamente identificada con ello.
Por norma, todos tenemos las herramientas necesarias para provocar mal a alguien. Desde la mas rastrera y simple de las mentiras, hasta la mas poderosa y vergonzosa verdad. Todos somos capaces, de, en un momento determinado, salir ahi fuera, y avasallar con lo que se nos ponga por delante... Y hacer el mismo daño, o aun mas, que el que nos han hecho a nosotros...
Sin embargo....
Si haces daño, por que eso te provoca un sentimiento de placer, entonces, demuestras, que no eres mejor persona que aquel que te hirio primero...
Y siendo realistas... ¿ganas algo dañando a los demas? ¿Cambiara tu vida por llevar a cabo una venganza? ¿se enmendaran los errores cometidos? ¿seremos mas felices?
Si la respuesta es que no... entonces... ¿de que te sirve devolver el daño?
Realmente... preparando y llevando a cabo una venganza se gasta demasiado tiempo y energia, tiempo y energia, que nos haran falta, y que utilizaremos mejor, reponiendonos del dolor, y esforzandonos en ser mejores personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario