Me sente a su lado, y tome sus manos entre las mias. Sentia su piel, fina y arrugada, como las ojas de los viejos libros del desvan. Ella realmente ya no se acordaba de mi. Hace muchos años que no me recuerda. Ni a mi, ni a mi hermano, ni a mis padres, o a mis primos...
De vez en cuando una fragil y tenue lucecita ilumina algun recodo de sus recuerdos y una sonrisa asoma en su rostro. Se le iluminan los ojillos y se le humedecen. Pero en lo que tarda en balbucear una frase de reconocimiento, esa luz se apaga, y ella vuelve a olvidarse.
Lo poco que recuerda, son sus mas bellos momentos, lo demas es historia, las penas, la tristeza, la perdida del abuelo... Eso ya no existe, ya no esta. Por eso no sufre, por que no lo recuerda.
Apenas puede ver ya, pero como dijo en su dia, ya habia visto mucho, y que tal y como estaba la vida, y el mundo, a veces es mucho mejor no ver.
Se le puede ver la vida escapandose poquito a poco... Mañana, pasado, quizas un mes, dos, un año... No se sabe, ella tampoco piensa mucho sobre ello.
"Nunca viene cuando la esperas, pero si dejas de esperarla cometeras el error de que te sorprenda" me dijo, hace ya muchos años, cuando murio el abuelo.. Supongo que ahora sera igual.
Es una dulce vejez; ya no hay preocupaciones, no hay dolor, no hay miedo.. Esta tranquila y parece feliz.
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