sábado, 7 de abril de 2012

"Cada dia salía a la misma hora, iba acompañado de una perra pastor aleman, enorme, pero con el mismo aspecto achacado que el. Los dos tenian esa mirada de haber visto mucho, y de a no descubrir nada nuevo, sin embargo, se les veia disfrutar de las tardes de primavera, cuando no hacia mucho calor, y el sol era benigno con ambos. Sentados uno junto al otro en uno de los bancos del parque, observando a los niños jugar en los columpios. A sus madres, preocpupadas, perseguirles con la merienda, a las chicas jovenes que paseaban cogidas las unas de las otras del brazo, mientras reian juguetonas delante de los muchachos que jugaban al futbol en las canchas...

En invierno, se les veia menos, acortaban sus paseos, pues el frio les hacia entumecer los huesos, solo en las tardes mas calmadas se los veia sentados en su banco del parque.

Los meses pasaban, y pero para ellos nada parecia cambiar... Amo y perra, perra y amo... con el mismo pasito cansado de siempre, no parecian cambiar.

Un dia le vi, estaba sentado, como cualquier dia de primavera, en su banquito, dando pequeñas cabezadas al sol, pero ella no estaba.

Lo vi, un dia, tras otro, a la misma hora, en el mismo sitio, pero cada dia parecia mas pequeño, como si el peso de los años lo empujara hacia la tierra....

Despues de aquella primavera, no lo vi mas...

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