jueves, 31 de mayo de 2012

Rompiendo jarrones

Cuando somos pequeños, todos hemos jugado a la pelota dentro de casa, y mientras pateabamos la esfera de un ladoa otro de la sala, nuestra madre, nos avisaba de que acabaríamos rompiendo algo. Seguramente, casi todos nosotros no la creíamos, pensabamos que nuestro control sobre la pelota era perfecto y absoluto... pero tarde o temprano acababa sucediendo, una mala patada, y la pelota salia disparada hacia el jarron de cristal que habia frente a nosotros. Los segundos que pasaban desde que adivinabamos la trayectoria del balon, hasta el fatal desenlace, eran unos de los segundos más activos de nuestra vida. La pelota se dirigia hacia el jarron, y nosotros rezabamos para que no colisionara, la pelota colisionaba y nosotros corrriamos a tratar de agarrar el jarron antes de que cayera al suelo, y cuando este caía, nos debatiamos entre salir corriendo y escondernos donde no nos encontraran, o bien tratar de arreglar aquello ( si esque habia algo que arreglar, en mi caso, la opcion siempre era salir corriendo) De todo esto, es que habia una leccion, que aprendiamos, algunos a la primera, y otros a la decimotercera, pero acababamos aprendiendo que, si jugabamos a la pelota en casa, acabariamos rompiendo algo. Lecciones como esa, las hemos ido aprendiendo poco a poco. Las cosas simples, aquellas del dia a dia, y curiosamente, siempre estan nuestros mayores, para ayudarnos y advertirnos. Sin embargo, llega un momento en el que nuestros mayores ya no nos advierten, y nosotros no hemos crecido tanto, seguimos siendo terriblemente inocentes, y no nos damos cuenta de cuando los jarrones se van a romper. Muchas veces no nos damos cuenta siquiera de que habia jarrones.... Es duro hacerse mayor. Es duro saber que a medida que pasa el tiempo, te toca enfrentarte tu solo a problemas a que no imaginabas, que nadie te avisa de que puede suceder, y darte cuenta que, verdaderamente, romper jarrones, al fin y al cabo, no era el fin del mundo.

No hay comentarios: