La gente gritaba. Se abrieron las puertas, y entrasteis. El ruido se hizo insoportable, me zumbaban los oidos, la cabeza me daba vueltas. Paso el primero de los cuatro, y mientras dedicaba sonrisas me vio. pero no dijo nada, se quedo al final del pasillo.Dos mas, y cuando llegaron junto al primero, les dio la noticia. Sabia lo que hiba a pasar, pero tenia miedo de tu reaccion. Entraste tu, y mi mundo se vino abajo. El tiempo no habia cambiado nada, seguias igual que siempre. Llegaste junto a tus compañeros, sin haberte dado cuenta. Y entonces señalaron hacia donde yo estaba. Te diste la vuelta despacio, muy despacio, y clavaste tus ojos miel en los mios. Tenias esa sonrisa torcida que tanto me gusta. Un gesto divertido y un brillo en la mirada. Senti enrojecer mis mejillas.Y como cada parte de mi ser temblaba. Pense que te darias la vuelta, y seguirias tu camino.
Pero no, volviste sobre tus pasos, te acercaste a la valla, alargaste la mano. Desconfiada pose la mia sobre la tuya, cerraste los dedos en torno a ella, y con dulzura me sacaste de alli. Ya no habia ruido, ya no habia luces, no me importaba a donde me llevaras, por que eras tu quien lo hacia.
Atravesamos la marabunta, y el silencio se hizo real, te giraste, me acariciaste la mejilla y me abrazaste. Entonces supe, que el mundo habia vuelto a girar.
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