domingo, 2 de mayo de 2010

Tumbados al sol

Quedarse tumbada… dejando que los rayos del sol te den de lleno en la piel… en ese momento del día en el que no hace ni frío ni calor… Hay que cerrar los ojos, por que aun con gafas molesta… pero pese a eso, todo está bien… todo está muy bien.
Es una de esas veces, en las que sabes, que tu pequeño mundo, ha parado de girar, oyes los pájaros trinando, y el sonido del agua a unos metros, incluso si te esfuerzas oyes las voces de la gente al otro lado del lago… Pero tu mundo, tu pequeño y frágil mundo, ha parado de girar….
….Tenía la seguridad, de que en ese mismo instante, nada, absolutamente nada, podía alterarme… ni siquiera el cansino de mi primo trapicheando con su blackberry y murmurando tacos entre dientes, intentando solucionar algún que otro problema en la oficina…
En ese momento, estaba casi segura, de que todo iba bien, durante unos escasos segundos, había olvidado lo que es el dolor, lo que es la pena, la ansiedad, la frustración, la sensación de pérdida, la nostalgia… Todas esas sensaciones con las que me he acostumbrado a vivir.
Era mi momento de paz. Uno de esos pocos que me asaltan de vez en cuando, pero que por efímeros y poco comunes, son realmente valiosos.
Respiro hondo… intentando conservar esa paz de espíritu al menos un segundo más. Pero hay que dejarlo marchar…Por que si me aferro a el, puede que deje de ser tan maravilloso…
-¿Cuándo acabará todo esto?- pregunto, con la voz cansina, dando una calada a un cigarrillo.
Mi primo deja la blackberry a un lado, suspira… se que esa pregunta se la he formulado cientos de veces en los últimos días, y sin embargo, como aún no he encontrado respuesta, se la sigo haciendo, a sabiendas de que no me puede contestar. El toma el cigarrillo de mi mano, le da otra calada, exhala, observo como el humo sale de su boca…Da otra calada…. Deja escapar de nuevo el humo… Tensa la mandíbula… Me preparo para lo peor, porque cuando hace eso, es por que esta a punto de ponerse en plan filosófico, que tiene una respuesta, que los dos sabemos que no quiero escuchar. Así que deja pasar unos segundos mas, por si acaso quiero cambiar de tema, o simplemente seguir callados… Pero insisto.
-Realmente…-dice, arrastrando las palabras, eligiéndolas con cuidado para suavizar el golpe- no acabara nunca. Vivirás con ello el resto de tu vida, eso no puedes evitarlo, por que eres de esas personas que lo guardan todo, todo lo que te suceda, sea bueno o malo, queda grabado en ti… La cuestión, es que , no se trata de que un día te levantes y lo hayas olvidado, por que estás perdida si piensas que eso sucederá. Se trata de que entiendas que algún día, te levantarás y lo veas como una lección de la vida, como algo que ocurre, y que se supera, que no desaparece, pero de lo que se aprende, que o te hace más fuerte, o te debilita para siempre. Pero el como te afecte ese día, solo depende de ti. Tendrás que tomarte tu tiempo, algunos necesitan más y otros menos. Tu, probablemente, necesitaras mucho… Por que eres demasiado sensible…
Me enfado… odio que digan que soy demasiado sensible ( aunque lo sea) pero estoy cansada de que todo el mundo me vea frágil, pero que sin embargo, no tengan reparo en hacerme daño.
-No pongas esa cara- se rie Alejandro.- Sabes que es verdad. La diferencia entre tu y yo, es que a mí cuando alguien me hace daño, me pongo furioso, me enfado, y procuro devolverle la misma moneda. Tú en cambio, eres incapaz de defenderte, eludes tus sentimientos, los entierras, y a ti con ellos. Te obligas a creer, que todo el mundo es bueno, y que simplemente ha habido mala suerte, te niegas a sentir odio por aquellos que te hundieron, por que según tu, eso no sirve de nada, puedes tener razon o no tenerla, pero el resultado, es que esa falta de odio, te niega la motivación necesaria para seguir adelante, asique tu recuperacion es mas lenta… Y eso es una putada, por que al final sufres tu mas que nadie. Pero ¿sabes que? Esa pureza de alma, esa incapacidad para odiar, esa falta de rencor, aunque a primeras parezca que te haga debil, o frágil, a la larga te hara poder mirar a los demas a la cara y poder sentirte orgullosa de ti misma. Por que no tendras nada de lo que arrepentirte.

Me quedo callada, no se que contestar, ademas no estoy segura de querer hacerlo, me aparto un mechon de la cara y apago el cigarrillo.
-¿te apetece una cerveza?- pregunto.

Y mientras volvemos a casa, se que mi momento de paz a terminado, que mi pequeño mundo ha vuelto a girar y que estoy obligada a girar con el. Me guste o no, esta es mi vida, y la tengo que vivir. …

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